Técnicas de relajación para estudiantes

Relajación para estudiantes

El día a día de una persona puede llegar a ser demasiado ajetreado hasta el punto de sentirnos inquietos o con estrés, esto es común ya que nos encontramos constantemente en estado de alerta ante numerosos estímulos que nos terminan causando esta sensación. Por ello es muy importante planificar tu tiempo de estudio y concederte unos minutos al día para centrarte en ti y frenar los pensamientos que bombardean tu cabeza, de esta manera conseguirás concentrarte y razonar las situaciones de una forma más oportuna, sin dejarte llevar por los nervios.

Estos episodios de estrés son muy frecuentes entre los estudiantes y opositores, y aún más en época de exámenes. Si te encuentras en esta situación, a continuación te explicaremos unas técnicas para superar esos momentos de crisis:

 

1. Ejercicios de respiración:

En situaciones de estrés algo tan simple como respirar no lo hacemos de la forma adecuada. Por ello pararnos un momento y respirar profundamente libera parte de ese estrés. Durante unos 3 minutos, aprende a guiar tu respiración, sitúa una mano en el abdomen y otra sobre el pecho, se trata de que la mano que reposa sobre el abdomen se mueva más que la que hay sobre el pecho, para ello inhala profundamente por la nariz durante aproximadamente 5 segundos, mantén el aire en la zona del vientre durante un par de segundos para luego, exhalarlo por la boca durante otros 5 segundos.

 

2. Ejercicios de estiramiento:

Otra forma de soltar la tensión es haciendo ejercicios de estiramiento, gira tu cabeza 180º mientras estiras tus brazos y, luego, piernas. Otro ejercicio es ponerte de rodillas, llevar los brazos adelante tocando el suelo con las manos e inclinando el tronco y la cabeza, de esta forma se favorece la concentración y relaja nuestra mente.

 

3. Imaginación guiada:

Esta técnica consiste en centrarte en situaciones que te transmitan paz con la intención de acumular carga positiva en tu interior. Para mayor eficacia, túmbate boca arriba sobre una superficie rígida que no sea ni muy dura ni muy cómoda, con las piernas un poco abiertas, los brazos extendidos a lo largo del cuerpo y los ojos cerrados sin apretar los párpados. Una vez encuentres tu postura,  debes empezar con la respiración. A continuación, imagina un entorno natural placentero, que te trasmita paz, imagínalo con todos los detalles, recorre el entorno imaginado minuciosamente, y explóralo con tus sentidos.

 

4. Relajación muscular progresiva de Jacobson:

Esta técnica es muy útil para reducir la ansiedad relacionada con procesos físicos. Lo ideal es realizar el ejercicio sentado (mejor en una silla con reposa-brazos) o tumbado en una cama. Comienza tensando y relajando los músculos de los dedos de los pies, y continua gradualmente hacia arriba, hacia el cuello y la cabeza. También puedes comenzar por la cabeza y el cuello y continuar hacia los dedos de los pies. Contrae los músculos durante unos cinco segundos y luego, relájalos durante 30 segundos, y repite.

 

5. Escuchar música relajante

Algo tan simple como escuchar música tiene grandes beneficios en nuestro interior, te hará sentir más a gusto y calmado.

 

Es recomendable realizar estos ejercicios de relación entre una y dos veces al día, en sesiones cortas de 10 – 15 minutos. También es muy importante el lugar donde hagas los ejercicios, lo ideal es que busques un sitio tranquilo y silencioso, donde las distracciones sean nulas.

¡Esperamos que estos ejercicios os sean de ayuda para volver al estudio más concentrados y calmados!

 

 

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